lunes, 12 de octubre de 2015

Planète Sauvage. Un safari en el corazón de Francia

Planete Sauvage
Son muchos los caravaneros y autocaravaneros que cruzan Francia para acercarse a conocer la Bretaña, con todos sus atractivos. Alguno de vosotros, además, seguro que habéis pensado hacer ese viaje con niños. Ya os contamos una parada indispensable en el camino, el parque Puy du Fou; pero nos quedaba contaros otra de las paradas perfectas para un viaje con niños: el Planete Sauvage


El espectacular rinoceronte os dará la bienvenida al Planete Sauvage

Este bonito parque de animales se sitúa en Saint Pere, muy cerca de Nantes y a un paso de Pornic, en la costa bretona. El parque es una enorme extensión de terreno, en el que se pueden visitar muchísimos animales. Nos recordó un poco al parque de los simios que vimos cerca de Futuroscope, pero este es mucho más grande y con más variedad de animales. 

El rey de la selva se pasea en libertad por este parque 

El parque se divide en 4 universos, todos incluidos en el precio (21€), y las entradas pueden sacarse e imprimirse desde casa y son validas para cualquier día. Con esto te ahorras parar al llegar y podrás incluso, como hicimos nosotros, hacer el safari con el coche un par de veces. No hay un orden fijo para hacer la visita, pero te recomiendan empezar por la Pista Safari. 

¡Ojo con las simpáticas avestruces y los emues! Les encanta picotear

Nosotros llegamos temprano y, a pesar de que había ya bastantes coches, entramos rápido a la pista safari, el primero de los universos. Normalmente esta visita se hace con el coche particular, pero si vais en autocaravana, coche descapotable, moto o, simplemente, no os apetece meter el coche por entre las fieras, podéis optar por un camión safari o incluso por un safari individual con guía en un 4x4. Estos dos tienen la ventaja de que los guías te explican más de lo que ves y, además, se acercan mucho más a los animales. 

Veréis los animales muuuuuuy de cerca 
Si, como la mayoría, vais con vuestro coche, la visita es una pasada. En la entrada te dan un completo folleto con todas las características de los animales que vais a ver en la visita (en inglés o francés, de momento no tienen en español) y te ofrecen un paquete de palomitas para dar de comer a los animales. En la mayoría de sitios no te dejan alimentar a los animales, pero aquí es uno de los atractivos de la visita. A los antílopes y ciervos les encantan las palomitas. Nosotros no lo sabíamos, pero si las traes de casa te ahorras bastante dinero. Aunque ¡ojo! meten toda la cabeza en el coche (cuernos incluidos) buscando las bolsas de palomitas o gusanitos. 

¿Vendrán al reclamo de mis palomitas?


En el recorrido los animales están libres en un enorme espacio de terreno y pasan entre los coches tan tranquilos. Merece la pena ir despacito y dejar que los animales se acerquen. Los antílopes son los más sociables. Las jirafas son espectaculares, pasan delante del coche tan tranquilas, pero prefieren las tiernas hojas de los árboles que las palomitas de los turistas. 

Las jirafas pasearán junto a vuestro coche

Nada más entrar podréis ver un espectacular rinoceronte blanco, unas traviesas avestruces que pululan entre los coches picoteando todo lo que les llama la atención y algunas familias de diferentes tipos de antílopes. Los rinocerontes no tienen acceso al camino, pero los antílopes y las avestruces se pasean por donde quieren, al igual que las espectaculares jirafas, los ñus, los simpáticos ciervos y todo tipo de herbívoros africanos.



Es el momento de sacar la bolsa de palomitas y disfrutar dando de comer a los animales. Tranquilos que no muerden... como mucho alguna chupadilla con la lengua. Eso sí, ¡cuidado con los cuernos y el coche!

Desde vuestro coche os sentiréis en mitad de la sabana africana

Después de este paseo y mucha diversión, unos carteles avisan al visitante de que debe cerrar las ventanillas y que aumente las precauciones. Entramos en la zona de los grandes carnívoros. El reto ahora es descubrirlos. Descansan tranquilos en su amplio espacio abierto y no es fácil localizarlos. La pista: buscad los coches parados. 

Guepardos a la sombra
Guepardos, tigres de bengala, una amplia familia de leones, los osos y los lobos esperan tranquilos al visitante. Es un momento fascinante porque están muuuuy cerca. Las medidas de seguridad son máximas en estas zonas y siempre hay un jeep con vigilantes cerca, por si acaso.

Las leonas vigilan de cerca a los coches

Saliendo de la zona más salvaje nos esperan los elefantes, las cebras, más antílopes africanos, los dromedarios y camellos y algunos animales americanos como los espectaculares bisontes y las llamas.

Así se rasca un elefante. Impresiona ¿no?
¿Habéis estado alguna vez tan cerca de un elefante?

Un gran estanque esconde al poderoso hipopótamo, el más peligroso de todos pese a su aspecto perezoso y tranquilo. Pasan la mayor parte del tiempo bajo el agua así que hay que estar atento al pasar.

Un par de hipos escondidos en su estanque. Había un tercero mucho más tímido que está bajo el agua

El final del recorrido lo protagonizan los animales australianos con una amplia colonia de canguros y wallabies y unos traviesos emues que se meten en el coche a la caza de palomitas olvidadas. Toda una experiencia emocionante. 

Nos rodean los canguros y los emues. ¡Ojo con las cámaras que les encantan!

Tras salir del safari se aparca el coche pero la aventura no acaba. Nos vamos al segundo universo, el Chemin de Brousse, un paseo a pie por un poblado africano. Paseando entre lémures, pelícanos y surikatos se llega al poblado donde podréis practicar vuestras habilidades con los instrumentos nativos, aprender sobre la forma de vida en África o visitar el terrario donde descansan los grandes cocodrilos, las víboras o los espectaculares lagartos.

Un simpático surikato. Solo le falta hablar. Parece un peluche para llevarse a casa

Este cocodrilo del Nilo no parecía tan amigable

El tercer universo tiene horarios de exhibición, ya que se trata del mundo marino de los delfines. Pero la experiencia empieza escaleras abajo mientras esperas a que empiece el espectáculo. Este parque es un centro de estudios marinos, especializado en delfines pero que tiene una importante batalla contra la contaminación ambiental. Desde la parte de abajo del escenario se puede ver el interior de la gran piscina, con los delfines jugando a tu alrededor y sonriendo a las cámaras que los retratan sin cesar mientras nadan. Además podréis conocer mucho más sobre estos animales y otras especies marinas e incluso llevaros un souvenir para recordar la visita de su tienda.


Es espectáculo es muy bonito, del tipo habitual de este tipo de exhibiciones con los delfines. Todo en francés, pero es divertido ver cómo juegan los animales con los cuidadores. El parque tiene un programa especial (pago aparte) para jugar con los delfines. Aunque no te dejan bañarte con ellos.

¡Nos encantan los delfines! Lo que hubiéramos dado por pegarnos un baño con ellos
En el último universo, vuelve la aventura. En el "Parcours Jungle" un recorrido de puentes tibetanos y pasos elevados os llevará unos 5 o 6 metros por encima de una enorme colonia de monos y cerdos tibetanos. Con vistas también a parte de la pista safari. Es un reto para los más pequeños pero es fácil de conseguir y muy divertido ver como los monitos se roban la comida o pelean o se entretienen con mil cosas a su alrededor. 

Como en el Lejano Oeste de las películas pero montados en 150 caballos. Impresionantes estos bisontes
Aunque nosotros llevamos bocadillos, en el parque hay varios restaurantes de diferente tipo. Uno de ellos en mitad del recorrido de la pista safari. También hay varias áreas de picnic para comer tus bocadillos. Si lo que quieres es un plus de aventura, tienen oferta de experiencias únicas, como pasar la noche entre los animales en uno de los campamentos que tienen en la pista safari, ayudar a alimentar a los animales o las visitas más premium. Todas estas experiencias se pagan aparte pero si queréis hacer un regalo especial a la familia, tienen una pinta estupenda.

Me ha parecido ver un lobo acechando entre los árboles...

Una pista extra: Cuando acabéis los 4 universos, si no es demasiado tarde, os recomendamos volver a entrar a la pista safari. Por la tarde, el ciclo animal cambia y los herbívoros que a la mañana pululaban por entre los coches buscando palomitas no os harán ni caso, pero los carnívoros, que a la mañana duermen tranquilos, tumbados y apenas puedes apreciarlos si están muy escondidos, a la tarde están en plena forma paseando por sus dominios esperando la comida. Podréis admirar un tigre de cerca o ver cómo juegan los guepardos o los pequeños oseznos. Las puertas de seguridad entre las zonas de carnívoros y herbívoros están cerradas y tendréis que esperar a que se cierre la de entrada para poder salir.


Nos fuimos encantados y pensando... ¿Qué pasará aquí por las noches? Debe ser una experiencia poder dormir ahí dentro en las tiendas de campaña.