sábado, 10 de junio de 2017

Atapuerca, un viaje a la prehistoria con la autocaravana

Atapuerca es un lugar estupendo para visitar con niños, especialmente con niños mayores, entre 7 y 14 años, de esos que se aburren en todos los sitios si no tienen una pantalla cerca. Visitar los yacimientos de Atapuerca y, sobre todo, el CAREX, el Centro de Arqueología EXperimental, es la mejor forma de que los niños (y los mayores) aprendan mucho sobre la prehistoria divirtiéndose.

Autocaravana en Atapuerca
Nuestra Giotti junto al rinoceronte prehistórico del CAREX



En nuestro último viaje de Semana Santa decidimos hacer una parada en este pequeño pueblo burgalés que nos quedaba de camino en nuestra ruta por la historia. Antes de ir, nos informamos en la web de la Fundación Atapuerca, que gestiona los yacimientos y los diferentes museos en los que se aprende a apreciar lo que esos yacimientos esconden.

Llamamos para consultar algunos detalles y reservar la visita, intuyendo que aunque era la semana de Pascua, habría mucha gente. La chica que nos atendió al teléfono era muy amable y ella misma nos recomendó visitar el CAREX antes de hacer la visita a los yacimientos. ¡Una gran recomendación! en cinco minutos hicimos la reserva y teníamos la confirmación de la misma en el móvil.

Parking autocaravanas Atapuerca
En el parking del CAREX hay espacio suficiente para la autocaravana

Llegamos con la autocaravana gracias al GPS, pero ojo que el CAREX no está exactamente en el pueblo de Atapuerca, sino en mitad del campo. Según vais llegando se ve un edificio moderno, es ahí. Fuera tiene un gran aparcamiento en el que caben autobuses, así que sin problemas para la autocaravana. Eso sí, el camino no está asfaltado. Hay que ir despacito.

Como teníamos la visita justo a las 15:00 aprovechamos a comer allí y así estábamos listos cuando abrieron el centro para ir organizando las visitas.

guía de los yacimientos de Atapuerca
Nuestra estupenda guía en el CAREX y los yacimientos de Atapuerca

El CAREX cuenta con una interesante exposición dentro del edificio y un gran espacio exterior. La visita se realiza con una guía. Tuvimos mucha suerte con nuestra guía, que era arqueóloga en los yacimientos y tenía el don de contagiar su entusiasmo por la prehistoria a todos, especialmente a los niños que se peleaban por estar cerca de ella durante sus explicaciones. Da gusto encontrarse con guías profesionales que aman su trabajo.

La visita a la zona exterior tiene varias estaciones o lugares concretos en un sendero en el que se van explicando algunas de las claves de la prehistoria de una manera práctica.

viviendas prehistóricas. Atapuerca
En el recorrido aprendemos cómo vivían nuestros antepasados prehistóricos

En la primera parada, junto a un rinoceronte enorme, aprendimos a fabricar herramientas de sílex con diferentes técnicas y también herramientas de hueso. Los niños empezaban a estar impactados viendo cómo nuestra guía les iba regalando diferentes cuchillos de sílex. ¡Incluso vimos cómo podía cortar el pelo con esas herramientas!

Después pasamos a la zona del arte. Los protagonistas fueron los niños. Gracias a las explicaciones de la guía aprendieron cómo se pintaban las cavernas con diferentes técnicas, todas manchaban mucho así que todos contentos, sobre todo los padres cuando vimos que había una fuente prehistórica cercana para lavarse.

Más tarde, con todos limpios, aprendimos a cazar. O al menos lo intentamos. Con jabalinas, lanzavenablos, arcos y flechas varios padres y madres probaron suerte cazando imponentes pacas de paja. Alguno llego a rozar el éxito, pero sólo la guía experta consiguió haer blanco.

CAREX. Atapuerca. Prácticas de caza en la prehistoria
Aprendiendo a cazar al estilo de la prehistoria

Por último, tocó el tiempo de conocer las viviendas y dentro, con todos a oscuras, aprendimos a hacer fuego de diferentes formas Un corro alrededor de la guía y un coro de Ohhhhhhh! cuando salieron las primeras llamas.

Aprendiendo a hacer fuego en el CAREX - Atapuerca
Aprendiendo a hacer fuego en el CAREX - Atapuerca

Aquí terminó el recorrido exterior con grandes y pequeños preguntando más cosas a nuestra guía que fue contando anécdotas, curiosidades y mucha, mucha prehistoria que los más pequeños llevaban ya aprendida para cuando les toque estudiarla en el cole.

En el museo interior nos tocó el turno de probar suerte a nosotros. Todo en el museo se puede tocar, por eso es un centro experimental. Intentamos hacer fuego (más bien humo), miramos varias muestras prehistóricas por un microscopio, intentamos sacar lascas de una piedra de silex e incluso tenían una zona "gourmet" con el menú de los humanos en las diferentes eras de la prehistoria como si fuera un restaurante con estrella Michelín. Eso sí, no daban muchas ganas de probar esos curiosos platos.
Menú prehistórico de Atapuerca
El menú prehistórico con estrellas Michelin

Un autobús nos trasladó a los yacimientos, que están un poco separados del museo. En el camino, seguimos escuchando la historia de los yacimientos, cómo se descubrieron, cómo trabajan cada verano in situ y el resto del año en las universidades y algunas pistas de lo que encontraremos allí.

El yacimiento se descubrió gracias a las obras de un tren. Este monte burgalés se dinamitó para haer pasar por allí un ferrocarril minero. Tras abandonarse esa línea, los arqueologos que buscaban restos de osos cavernarios encontraron los primeros vestigios. Los estudios posteriores han convertido a este paraje en uno de los centros de investigación de la historia del hombre más importantes del mundo.

Yacimiento de Atapuerca - caravaneros.com
Entrada a los Yacimientos de Atapuerca

Al llegar, primera tarea, todos a ponerse un casco blanco. Los nervios de los niños eran palpables según entrábamos en la trinchera del ferrocarril. Un camino estrecho entre dos paredes de roca y una gran cancela dan acceso al yacimiento y uno es consciente de estar entrando en un lugar importante.

Miguelon. Yacimiento de Atapuerca. Caravaneros.com
Aprendiendo quién era Miguelón. Los niños atentos, atentos. 

La visita al yacimiento se hace sobre las diferentes zonas de excavación, que durante el invierno están tapadas para no deteriorar los restos. La guía nos contó todos los hallazgos a través de los restos y las historias de cada persona encontrada en el lugar, con las especulaciones sobre su vida. Mostró simulaciones de los restos encontrados, recursos gráficos y se ayudó en la visita de sus "mejores amigos", los niños que venían en la visita que estaban atentísimos a sus explicaciones. Allí aprendimos qué era Excalibur, quién era Miguelón o el niño de la Gran Dolina y a distinguir un Heildelbergensis de un homo sapiens.

Salimos todos de allí encantados, con ganas de más y algunos con ganas de saber qué hay que estudiar para ser arqueólogo. No nos dio tiempo para ver el resto de centros que componen el complejo Atapuerca ni el museo de Burgos, pero esta visita por si misma con el CAREX y los yacimientos es de por si recomendable cien por cien. La visita duró toda la tarde. La entrada conjunta del CAREX + los yacimientos, incluido el autobús, nos costó 11€ por persona y vale cada céntimo. En este enlace tenéis toda la información sobre horarios y precios.

Yacimiento de Atapuerca - Caravaneros.com
Sección del yacimiento de Atapuerca en el que se muestran los restos encontrados en cada sector

Habíamos leído que se podía dormir con la autocaravana en el parking de museo de Atapuerca, pero eso era antes de las obras, ahora cierran la cancela del parking por la noche. Así que al volver al CAREX montamos en la autocaravana y seguimos viaje. En el pueblo no nos pareció que hubiera un sitio adecuado para autocaravanas (es un pueblo pequeño) así que nos dirigimos al Área de Burgos, que estaba ocupada por coches y feriantes. Tiramos de Park4night para acabar durmiendo en el área de Áranda de Duero, que tampoco es mal sitio. El resto del viaje, es otra historia...